Allá en lo más propio de mi ser
Publicado el 29 julio, 2024
No creo que alguien pueda llegar a sentir las vibraciones que llego experimentar mientras recorro mis pasos.
Hoy recorrí la biblioteca de Wren (Trinity College) y he podido ver a través de mis ojos y descubrir a través de mi corazón algunos grandes libros que cambiaron el mundo: la primera edición de «Principia de Matemáticas de Isaac Newton, junto a su libreta de apuntes, su bastón y reloj, la primera impresión de la Biblia que llegó a Cambridge, la primera edición del primer libro de Shakespeare, los apuntes de Wittgenstein y Lord Byron.
Cuando me dejo guiar por mi corazón -aunque la lógica diga lo contrario-, siento cosas que siendo un adulto racional no podría haber experimentado.
En lo más profundo de mi existe ‘eso’ que me permite seguir maravillándome como un niño que se encuentra descubriendo el mundo por primera vez.
Juan Pablo Díaz del Castillo B.
Mayo/2015 Trinity College, Cambridge
Sabiduría del consultorio
Publicado el 22 julio, 2024
Un paciente me dice ayer: «ya identifiqué la diferencia entre sufrir de ansiedad y sentir ansiedad, antes tenía un monólogo conmigo mismo, hoy tengo un diálogo conmigo mismo y puedo decidir como responder a lo que me sucede». Bogotá, enero 2016
«A Single Man» el enfrentamiento con la muerte
Publicado el 29 junio, 2024
«A single man es la primera película dirigida por Tom Ford, hasta entonces conocido por su trabajo como modisto de Gucci. Adapta la novela de Christopher Isherwood, a single man, obra que resultó muy innovadora en el momento de su publicación (1964), por presentar la vida cotidiana de un homosexual, hasta el punto de considerarse un hito en el movimiento de liberación gay. Ford adquirió los derechos de la novela de Isherwood en 2007 con intención de dirigirla. Asimismo, también es coguionista (junto a David Scearce) y coproductor de la película, que se comenzó a rodar a finales de octubre de 2008 en localizaciones de California, en concreto en Los Ángeles y Pasadena. La película se estrenó en 2009 y tiene por protagonista al actor Colin Firth, quien ganó la Copa Volpi a la mejor interpretación masculina en el 66º Festival de Venecia, el BAFTA del mismo año y fue candidato al Óscar al mejor actor. La película también recibió el premio Queer Lion» (Wikipedia).

Esta genial producción del séptimo arte nos invita a una interesante aproximación de uno de los supuestos básicos de la existencia que nos plantea el psicoterapeuta Irvin Yalom: la muerte. Este supuesto es tomado de varios autores de la filosofía existencial, en este caso nos referiremos al planteamiento del alemán Martin Heidegger.
George (Colin Firth) es un inglés de 52 años en los años sesentas que hace pocos meses perdió a su pareja Jim (Matthew Goode) con la que compartió 16 años de vida. Es una película que muestra la vida del protagonista durante todo un día, con sus recuerdos, tanto los felices como los tristes. Esa mañana todo cambiaría para George ya que toma la decisión de terminar con su vida, estaba alejando con todos los recuerdos que lo atormentaban de su pasado, que su vida parecía estar viviendo allá, por eso se siente en un depresión de la cual no podrá salir, la que lo lleva a tomar la decisión del suicidio.
Podemos suponer que la decisión de finalizar con su vida lo llevó a tener un día diferente, así lo manifiesta con la persona que le ayudaba con el aseo de la casa. Parece ser que por arte de magia logró desprenderse por momentos de su pasado y centrarse en su aquí y ahora. Es un cambio en su actitud parece que dejó de centrarse en la forma de lo sucedido y se permitió vivirla como un hecho y dejó de luchar con el pasado, tal vez sea la decisión de finalizarlo todo.
A partir de esa decisión se permitió vivir lo que la vida le estaba ofreciendo y se dejó maravillar por ello, el acercamiento de uno de sus jóvenes estudiantes Kenny (Nicholas Hoult) parecería ser el cambio más importante en ese día. Lo sintió cercano y necesitado de una amistad que lo pudiera comprender. En esa noche estaba invitado a cenar donde su vecina y amiga de toda la vida Charley (Juianne Moore), antes de ir a casa pasa comprando una botella de ginebra que ella deseaba tomar, en ese espacio conoce a Carlos un joven madrileño que «flirtea» con él y trata de convencerlo que es una buena persona para convivir con él.
Son algunos de los sucesos centrales como otros debido a su cambio de actitud, la forma en que se relacionó con su secretaria, con la forma de hablar con sus estudiantes que llamó aún más la atención de Kenny. En el banco pude regalarse unos segundos y conversar con la pequeña hija de sus vecinos.
En el momento de tomar el revolver no pudo jalar el gatillo, y fue sacado de su casa para ir a la cena con su amiga de infancia. A su regreso decide tomar alcohol que lo llene de valor para llevar acabo su decisión. Al no tener sale a comprar algo a un bar cercano pero se encuentra con Kenny y toman algo juntos. En su corta conversación George manifiesta que el momento que se siente más libre es cuando logra comunicarse con otro ser humano, algo que manifiesta Kenny que no le sucede. En un acto improvisado salen corriendo a bañarse en el mar, y regresan a casa del profesor de ingles.
Kenny se ocupa de él y George también, pareciera un momento romántico, pero no, fue un momento de gran intimidad que los llevó a construir un lazo que jamás podrá romperse.
Retomemos la comprensión desde la filosofía, Heidegger (2003) nos plantea
“Solamente el ser humano de entre todos los seres, cuando está dirigido por la voz del ser, experimenta la maravilla de todas las maravillas: que lo que es, ES”.
Esta frase que suena bastante extraño nos invita a dejar que las cosas sean y no centrar la consciencia en la forma de lo sucedido. Es una forma de aceptar lo que ‘es’ y no gastar energía en ‘como’ debió ser.
Esto lleva al planteamiento de Heidegger de la ‘existencia auténtica’ que es aquella que acepta el límite y se permite que lo que es ‘es’, parece que George luego de ocho meses de la muerte de Jim se permitió salir de sí y encontrarse con el mundo.
Al dejar el pasado se entregó al mundo y logró descubrir que aún tenía nuevas posibilidades por realizar.
JUAN PABLO DÍAZ DEL CASTILLO B.
Bogotá, febrero 2014
Reflexiones sobre «Antes del Amanecer» (Before Sunrise)
Publicado el 25 junio, 2024
Desde ayer que me animé a ver la película «Antes del Amanecer» del director Richard Linklater (Waking Life) no he parado de reflexionar sobre la maravillosa creación que nos regala, actuada por Ethan Hawke (Jesse) y Julie Delphy (Celine). Debo confesarme que tenía mis temores de ver otra película romántica más, que nos vendía esas ideas rosas sobre el amor y mi media naranja. Pero ¡NO! es una película que la podría definir como anti-romántica, pero que es tan romántica como Drácula o Natural Born Killers, aclaro que esas me parecen unas hermosas historias de amor.
Esta es una película que nos maravilla con la genialidad de los diálogos y de la situación, alejándose de las grandes bandas sonoras que buscan darle mayor énfasis a las emociones, que son vividas de forma natural por el espectador, en el encuentro fortuito de estos dos extraños.
La ciudad escogida es Viena, es de esas ciudades ideales para una historia cargada de personajes tan ajenos y tan cercanos a la vez: Mozart, Freud, Klimt o el mismo Hitler. Es de esas ciudad que al caminar uno siente temor de hacer algún daño porque todo es tan antiguo, mágico y cargado de historia que inspira respeto y profunda admiración.



Pero vamos al contenido de la película y dejemos de lado otras cosas.
En la versión que pude ver de la película disfruté mucho de no tener subtítulos en los diálogos en alemán, ya que le daba esa vivencia de no entender nada de lo que te dicen, que vivía el protagonista y que me sentí profundamente identificado por mi paso en esa ciudad.
La pregunta empezó en un moleskine que me regalaron de navidad y que lo estrené así:
¿Por qué cuando tenemos un corto tiempo para conocer a alguien construimos relaciones maravillosas y se van llenando de polvo cuando creemos tener toda la vida junto al otro y al otro como algo seguro?
La respuesta es la verdadera disculpa para escribir sobre esto.
Esta producción tiene un trasfondo existencial, y enfocado en uno de los temas más importantes para esta corriente de pensamiento: la temporalidad.
Cuando estamos cercanos al final y nos hacemos conscientes de esto, empezamos a movernos a una velocidad menor para alcanzar a hacer mucho en el poco tiempo que nos queda. Pero pareciera que algunos hacen lo contrario, al sentir angustia por acercarse al final se aceleran creyendo que esto les permitirá hacer más en el tiempo que les queda y terminan es acelerando la llegada al final y un periodo de tiempo menos sentido.
Esta pareja decide ir por la primera opción y caminan lento para aprovechar el tiempo que les queda. Deciden aceptar el final como una decisión adulta, «racional» y no venderse falsas ilusiones más allá de lo que tienen. Esta decisión los lleva a poder darse al otro en el encuentro y poder disfrutar del ser del otro y no quedarse en sus formas que distorsionan el encuentro y se maravillan con la existencia de algo, cuando podría no haber nada (Heidegger).
Este tipo de relación es llamado por Heidegger como una existencia auténtica, que les permite ser y ver con los ojos del amor que te hace ver más allá de las simples formas que nublan el encuentro, que les permite entrar en este encuentro y ser transformado hacia alguien nuevo y muchas veces desconocido para sí mismo.
Este tipo de relación establecida por los protagonistas les permite tener diálogos donde se devela la realidad de cada uno de ellos: «a veces parece que el feminismo fue creado por los hombres para tener sexo más fácilmente», «creo que si existiera Dios no estaría en ninguno nosotros, ni en ti, ni en mi, sino en este pequeño espacio intermedio entre nosotros», esa última sería una definición de dios para los existencialistas.
La película llega cada vez más al momento de la despedida y deciden (aparentemente) no hacer el amor, porque eso dañaría todo y finalizar todo en el momento en que estuvieran listos. Para eso se podría parafrasear a Yalom en su libro «El Día que Nietzsche Lloró»:
Nietzsche dijo:
«¡Viva cuando vive! La muerte pierde su cualidad aterradora si uno muere cuando ha consumado su vida. Si uno no vive cuando debe hacerlo, no puede morir en el momento justo».
Esta película nos invita a disfrutar las maravillas de la finitud, en hacer de cada decisión, en algo que nos acerque a aceptar la maravilla del límite que hace que cada oportunidad se convierta en algo único e irrepetible.
Finalizo con la traducción del poema que le compran «a la modalidad vienesa de mendigar» a orillas del Danubio que resume un corto encuentro que se inmortalizó en los dos:
«Delusión Angel»
Ilusiones de ensoñación
pestañas de limusina
cariño, con tu hermoso rostro
vierte una lágrima en mi copa
mira esos ojos
mira lo que significas para mí
pastelitos y lecha malteada
soy un ángel ilusorio
soy un desfile de fantasía
quiero que sepas lo que pienso
ya no tendrás que adivinarlo
sabes de dónde vengo
no sabemos adónde vamos
alojados en la vida
como ramas en un río atrapadas por la corriente
te llevo
me llevas
así podría ser
¿no me conoces?
no me conoces aún… «
JUAN PABLO DÍAZ DEL CASTILLO B.
Bogotá, enero del 2014
